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LA NOCHE DE SAN LUIS: VERSOS PARA EL VERANO

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Descripción

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Coordinado por José Luis Rúa Nácher.

Poesía: Carmen Azaustre, Antonio Cabrita, Clara Correia, Carmo Costa, Ana Deacracia, Mª. Luisa Domínguez Borrallo, Clemen Esteban, Ângela Felício, Nacho Lameiro, Ana Ontivero, João Pereira, Mario Rodríguez, José Luis Rúa, Javier Sánchez Durán, Joaquina Vázquez y Raúl Vela.

Será el 21 de junio, cuando llega el solsticio de verano, nos vemos allí en la magia de un sitio especial al que la palabra chiringuito no es capaz de definir. Antes de la puesta del sol, con unas imágenes que nos emborrachan de nuevo, con Marina, mi nieta en mis brazos, presento el poemario que le dedico, Centro Comercial, una colección de poemas escritos en un centro comercial no muy lejos de aquí. Leo algunos de ellos, me recreo en algún otro y al final, los abrazo todos deseando que sean felices allá donde quiera que vayan. “Bienvenida a la década / donde uno ya no lucha por hacer las cosas / sencillamente las hace”.

Luego alguien coge el micro con su maestría de siempre y nos regala unos fados. Deshoja los sentimientos más personales y con su dramatización tan particular, los deja volar entre globos blancos y miradas absortas. Ángela Mascarenhas es así, natural y cercana como nadie. De nuevo toma su poemario, Epitafios incompletos, ara sus páginas como un campo yermo y recoge los frutos, como poemas de cada día. María Luisa Domínguez Borrallo, con su personalidad única, nos regala los versos con olor a playa cubierta de algas atraídas por su voz. “Sé que hay alguien vivo / escondido entre todos / esos escombros que caminan”. Caen algunas gotas de agua, producto de este verano recién nacido, pero sorprendentemente desconocido, como lo va a ser julio y no sé si agosto o septiembre. Pero nuestros amigos están sentados plácidamente disfrutando.

Juan Galán en una esquina. Lola Oteo, su madre y su marido, manteniendo la respiración. Michel y Cruz sorprendidos. Andrés y María controlando a Marina. Yimi y Mateo jugando a las canciones. María Mosse y Gert pendientes de que todo esté a punto y controlado. Edu Pereiro fotografiando en su imaginación. Miguel Ángel Concepción y sus acompañantes disfrutando del momento. Cinta no perdiéndose nada y aprovechando para hacer algún video casero o una foto con cariño. Morales ha- ciendo de notario con la imagen y así sucesivamente, hasta llenar el salón especial y sus alrededores mucho mas especiales aún.

De nuevo la música emerge de la mano de María y Samu, venidos de Extremadura y dando una vuelta por este paraíso silencioso hoy. Su voz nos sorprende, su dramatización nos hace levitar y su conjunción nos recuerda que hay momentos que vale la pena vivir. Por eso, para seguir provocando contrastes, Cristóbal se deja caer con unos fandangos y pone el espíritu de Huelva en las cuatro esquinas del salón. Y como todos quería- mos, se abre el micro para que los poetas de aquí y de allá, se fueran acercando y liberando versos a golpes de mar. Ana Deacracía “Las doce y no viniste a la plaza, / y siguieron los pájaros su canto de amapolas, / y el sol ese rigor dulce con su acento amarillo”. Javier Sánchez Duran, “Mañana, martes si acaso, nos anegarán los lodos / y todo será ciénaga en esta ciudad impune /e inmune al desaliento de los débiles”. Mario Rodríguez intenta volar “No soy triste. / Aunque me lamente y me duela”. Clemen Esteban más romántica “Quiero que me des tu breve espacio / para convertirlo en gemido”. Van dejándose ver desnudos cada uno de ellos con sus versos de alguno de estos días. Sigue la lectura, ese Jam poético que siempre une intenciones y buenos deseos. Carmen Azaustre, la inquieta profesora. “La reflexión se hizo trascendental, / ¡la vida hay que lidiarla!. Joaquina Vázquez, “No más guerra, no más sangre, / devuélvele la ilusión / que también pueda soñar”. Por su parte la comunicadora Carmo Costa, “Por breves momentos lembro-me, / vejo-me amo-me, desperto, / rapidamente esqueço-me, / fica novamente tudo en- coberto”. Isabel Calheiro se refugia en los versos de alguno de sus poetas preferidos, como hace Camino Benedicto, y lo dice enérgicamente, con la seguridad de la verdad. Antonio Cabrita, pone su ironía al frente de las palabras, “espaço de reunião/ para falar / para comer / para entreter / para conviver / onde nos en- tendemos/ onde nos zangamos / onde concertamos / a boa mesa / de comida”. João Pereira, palabras cargadas de sonrisas serias, “Quando a paz seja apenas normal e deixe de ser uma quimera. / Tal vez eu me recorde do meu nome, do meu nome de berço / e seja de novo homem e pessoa. Quem me dera!” Clara Correia siempre sintiendo en portugues, “Uma nota esquecida / No fundo de uma gaveta / conduz-me ao pasado”. Ana Ontivero desenfadada, “Para cuando tu estés conmigo y yo haya apren- dido la fórmula perfecta Y no te caiga a ti librar esta batalla. Tie- nes genes de guerrerx. Eso no lo dudes nunca. Eres un ser esperado. Eres grandiosamente grande y quiero que luches por tus sueños aunque la mente estrecha ya de tu madre o senil o vete tú a saber, algún día te niegue ese derecho o no lo potencie lo suficiente”. Raúl Vela se nos muestra siempre mensaje, “Y todos lo saben, pero ahí siguen, navegando, rumbo a su mar infinito, / lleno de vendavales, fracasos, traición y juicio, sea cual sea el destino”. Nacho Lameiro lo dice más alto que nunca, “Deja de ordenar todo lo que te rodea, tan meticulosamente, / de ponerle puntos, a íes que no te pertenecen, / tu espera que yo, ya desordeno tu mente”. Y Ángela Felicio desde el silencio, lo insinúa, “São poucos os sonhos que cabem na palma da mão. / De nada servem se os dedos os comprimem num nó cego de medo e dor”.

Y de nuevo, como para dar tiempo y poder ordenar adecuadamente tanto verso y tanto mensaje, asoma con su personalidad de cada día Nadia Catarro y nos inunda de fados, de tristezas y soledades verdaderas. Música para endulzar las palabras. Voz para despertar los sentidos. Camino Benedicto, Militancia poética, como una misma entidad, nos llena el tiempo y el espacio de una Acción Poética que nos sorprende de nuevo a todos. Trabajos en viejos libros, formas geométricas, poemas colgados de una rama, poemas escritos en el viento o sencillamente, lanzaversos. Y allí están sobre las mesas, en el mostrador, en la vieja mesa de billar o en la arena, oteando siempre el horizonte y compitiendo con las adelfas. Belleza en el mayor de los silencios. Y como queriendo dejar constancia y dar fe de tanto deseo de libertad, todos y cada uno de los allí convocados se asoman a la tranquilidad de una playa oscura, pero llena de murmullos de olas. Comienzan a encender las mechas que elevaran por un tiempo sueños japoneses, globos cargados de buenos deseos, de versos ahora libres y los dejan volar. Se iluminan por un instante pe- dacitos de cielo, como bombillas de sueños y sin decir adiós, se van. Nosotros los miramos solamente y empezamos a comprender que hemos recibido el verano como mejor sabemos, abriendo las puertas de par en par para que entre el tiempo nuevo y salgan los poemas viejos.

Gracias, María y Gert, por darnos cobijo y alimento en una noche en la que dicen que nació el verano. Eso fue en la Noche de San Luis, antes que en mi viejo reloj dieran las doce. Gracias, amigos. Felicidades papá.

José Luis Rúa. La tarde de Sábado Santo en Ayamonte. 2018.

Año: 2018

Páginas: 126

Editorial: EDICIONES MORENO MEJÍAS